
La vida en Egipto está determinada principalmente por las crecidas del río Nilo. El aumento de su cauce provocaba la inundación de las zonas cercanas, permitiendo así el desarrollo de la agricultura en esta sociedad.Las principales ciudades eran Menfis, Tebas, Tell el-Amarna o Sais , las elegidas por el faraón como capitales.
Todas estaban organizadas de manera algo caótica, tomando como centro los edificios Las construcciones de los egipcios eran en su mayoría en adobe, material creado con paja y barro, debido a la ausencia de piedras y madera en la zona. Sólo los grandes templos y las construcciones funerarias utilizaban piedra sacada de las canteras.
Las excavaciones realizadas hasta la actualidad confirman que la casa egipcia estaba construida alrededor de un patio, demostrándose que fueron habitadas por un amplio número de personas y que fue creciendo respecto a las necesidades familiares, transformándose incluso en un conjunto de casas.
El arte egipcio esta dirigido principalmente por los deseos de los distintos faraones, ya que todos buscaban construir edificaciones que perduraran a lo largo del tiempo y pasaran a la posteridad.
Esta es la principal razón por la utilizaban piedras para sus construcciones.
Los edificios más significativos fueron los templos, donde se honraba a los dioses y las tumbas, donde se guardaba la memoria de los difuntos. Los templos son construidos por los faraones para sus eternos padres. Existen varios tipos pero siempre se elige como característico el templo de Konsu en Karnak.
En las tumbas se aprecia una evolución a lo largo de los diferentes periodos. La primera que se utilizó fue la mastaba, en forma de banco de donde viene su nombre. El enterramiento se realiza en un pozo que tras el sepelio se cierra con tierra. A nivel de suelo nos encontramos la capilla donde se depositan los alimentos, decorada con escenas en relieve o pintura de temática funeraria.
Posteriormente se pasa a la pirámide escalonada, formada por diferentes mastabas superpuestas, siendo la más famosa la de Sanakht.
El siguiente paso lo encontramos en la IV Dinastía, con las pirámides de Kheops, Khefren y Micerino, de perfecta estructura y con la cámara funeraria absolutamente disimulada, aunque esto no evitó los saqueos de épocas posteriores. Las pirámides son el símbolo por excelencia de la cultura del país del Nilo.
A pesar de las investigaciones más actuales, existen multitud de mitos en torno a ellas.
Esto es debido principalmente a la complejidad de sus construcciones, ya que nos e trataban simplemente de edificios funerarios, sino que tenían una gran carga simbólica, así como la infraestructura necesaria para su construcción y mantenimiento, que incluye una tecnología y unos medios muy avanzados para la época.
Respecto a la escultura egipcia, nos encontramos con una dualidad muy significativa: las estatuas que representan a los dioses y los faraones son tremendamente estáticas, mostrando una absoluta rigidez, lo que se ha venido llamando la ley de la frontalidad. Los brazos están pegados al cuerpo y una de las piernas avanza sin abandonar la rigidez.
Por otro lado, las estatuas de personajes secundarios como los escribas, los funcionarios o los animales están realizados con un naturalismo digno de destacar. Estas estatuas se mueven, creando la sensación de viveza y espontaneidad.

Una de las preferencias del escultor es el relieve, utilizando el bajorrelieve e incluso el hueco relieve. Eluden la perspectiva y representan a la figura de perfil. Las piernas se muestran de perfil, mientras que el torso aparece de frente. Los faraones y los dioses son mayores que las demás personas, mostrando una ley de la jerarquía.
Las escenas se suelen desarrollar en filas paralelas aunque a veces se muestran diversos escenarios de manera simultánea. La temática de estos relieves está normalmente relacionada con la vida de ultratumba o con imágenes relacionadas con el difunto
La sociedad egipcia manifiesta un elevado grado de jerarquización y dependencia, ocupando el escalón más elevado el faraón y el más bajo, los esclavos. El esclavo se podía dedicar a todo tipo de trabajos, agrícolas o domésticos, y su sueño tenía poder para venderlo, cederlo o alquilarlo. Un poco por encima de éstos, nos encontramos a los sirvientes, que a cambio de una pequeña retribución realizaban todo tipo de trabajos, considerándose personas libres pero dependientes de su señor. Por arriba, los campesinos, entre los que distinguimos a los braceros, que trabajaban para el faraón, un templo o un rico hacendado a cambio de un salario mínimo. |
Los pequeños propietarios debían entregar la mayor parte de sus cosechas al Estado o los templos en calidad de tributos, viéndose obligados a realizar los trabajos públicos necesarios a cambio de la manutención.
En la clase social intermedia nos encontramos con los artesanos, que en su mayoría vivían en las ciudades. También estaban obligados a realizar los trabajos comunitarios pero podían pagar a alguien para que los sustituyera.
Entre las élites de la sociedad estaban los miembros de la administración, donde había diferentes cargos.

La familia en la sociedad egipcia estaba basada en el matrimonio, que debía realizarse pronto ya que fundar una familia era de gran importancia.
La edad adecuada para ese matrimonio era de 20 años para el hombre y entre 15 y 18 para la mujer. Estos enlaces solían ser concertados entre los miembros de la familia, y siempre dentro de la misma clase social.
El requisito imprescindible para llevar a a cabo una boda era el permiso del padre.
Concertado el matrimonio, se procedía a la redacción de un contrato en el que se incluían las aportaciones y los derechos de ambos cónyuges, en términos de igualdad. Para la celebración del matrimonio no era necesaria ninguna ceremonia.
El adulterio podía ser castigado hasta con la muerte, especialmente si la adúltera era la mujer. Pero, según los textos que nos han quedado, la sociedad egipcia no era excesivamente machista.
Existía el divorcio al ser una de las partes repudiada, lo que motivaba el abandono del hogar por parte de uno de los cónyuges, generalmente la mujer. El marido debía mantener a la ex-esposa.
El principal objetivo del matrimonio era la procreación con tal de asegurar el linaje y un decoroso entierro para los padres.
Durante los tres primeros años de vida del hijo, éste sería amamantado por su madre.
El que solía dirigir el proceso educativo era el padre, enseñando al hijo el oficio familiar en el taller o la tienda.